Antecedentes: La urbanización y las características del ambiente construido modifican la percepción y comportamientos de las personas influyendo en la actividad física, acceso a alimentos y estrés social factores implicados en la obesidad.

Objetivo: Sintetizar y evaluar la evidencia sobre las características del ambiente construido de las ciudades y la predisposición al aumento del riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad, así como las intervenciones en política pública adoptadas.

Métodos: Revisión narrativa de la literatura incluyendo estudios científicos, informes y políticas públicas entre los años 2010 – 2025 en buscadores y bases de datos con términos como “obesidad”, “urbanización”, “políticas públicas”, ”medio ambiente” y “comportamientos”. Se integraron hallazgos sobre mecanismos (actividad física, entorno alimentario, inequidad y percepción de seguridad) y resultados de análisis a multiescala (ciudades/barrios o sectores) además de la efectividad de las intervenciones.

Resultados: Los hallazgos muestran que el creciente proceso de urbanización crea ambientes obesogénicos,  si bien en zonas de mayor ingreso económico y con buen transporte suelen relacionarse con mayor actividad física, factores como la transitabilidad peatonal y ciclista, alta disponibilidad de alimentos ultraprocesados y acceso desigual a espacios públicos se vinculan a la heterogeneidad de las relaciones.

Conclusiones: La urbanización es determinante de la obesidad, en donde sus efectos son mediados por las inequidades socioeconómicas, a escala intraurbana. Intervenciones adecuadas en política pública podrían reducir el impacto en las personas, sobre todo si priorizan la equidad en su implementación al ser iniciativas multisectoriales, integrales y sostenibles en el tiempo adaptadas a la realidad local

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