Introducción: los trastornos del crecimiento en la endocrinología pediátrica son motivo frecuente de consulta afectando a unos 162 millones de niños menores de 5 años. La somatomedina (IGF-1) y la hormona del crecimiento (GH) están implicadas en estos procesos, ya que promueven el crecimiento normal de tejidos. Los niveles de GH en la sangre fluctúan a lo largo del día, pero los de IGF-1 se mantienen estables. Por eso, la prueba de IGF-1 es una forma útil de evaluar si se producen cantidades normales de GH. Objetivo: relacionar los niveles de somatomedina y hormona del crecimiento post-estímulo, en pacientes pediátricos y adolescentes, atendidos en un laboratorio de endocrinología. Materiales y métodos: Investigación retrospectiva, con un total de 215 pacientes que cumplieron con los requisitos de inclusión. Se tuvo en cuenta el resultado de GH post-estímulo y niveles de IGF-1. Resultados: la frecuencia de insuficiencia de GH fue mayor en los hombres (47,4%) en el grupo de edad de 6 a 11 años. Se logró apreciar una relación directamente proporcional entre IGF-1 y GH a los 90 minutos post estímulo (p= 0.013). Conclusión: el IGF-1 no debe interpretarse como un indicador estático; su valor diagnóstico en los trastornos del crecimiento requiere una evaluación contextualizada que considere el tiempo de medición junto con las variables fisiológicas del paciente (edad, sexo y estado nutricional)