Se describe el caso de un hombre de 54 años, con antecedente de infección severa por COVID19 hace 6 años, con posterior aumento progresivo de peso (12 kg en el último año), apnea del sueño,  hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2, por lo cual remitieron a endocrinología, consulta por primera vez en febrero de 2025, al interrogatorio, manifiesta debilidad muscular proximal, cefalea generalizada de intensidad variable, alteraciones en el comportamiento, episodios de depresión, ansiedad, y alteraciones del sueño.

Al examen físico se observó facies cushingoide, giba dorsocervical prominente, obesidad centrípeta con abdomen globoso, acúmulo de grasa en la región supraclavicular y extremidades delgadas. La piel mostraba fragilidad y equimosis espontáneas. La presión arterial era de 160/100 mmHg y presentaba miopatía proximal leve (4/5 en cinturas).

Reporte de paraclínicos de 02/2025 con cortisol urinario elevado, ACTH plasmática elevada, test de supresión con dexametasona negativo, RMN de hipófisis y TAC de tórax sin alteraciones.  Ante no claridad diagnostica se realizó estudio con PET/CT con Ga-68 DOTA-NOC, que evidencia una lesión en la cola del páncreas con alta expresión de receptores de somatostatina, lo que permitió orientar el diagnóstico hacia un tumor neuroendocrino pancreático productor de ACTH (ACTHoma pancreático).

Inició manejo médico con ketoconazol y lanreótide autogel, con mejoría clínica y reducción de cortisol, en preparación para resección quirúrgica. Este caso ilustra la utilidad del PET con Ga-68 en la localización de tumores neuroendocrinos funcionantes y refuerza la importancia del enfoque multidisciplinario en el diagnóstico y tratamiento del síndrome de Cushing ectópico.

 

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