Antecedentes y Objetivos

El carcinoma papilar de tiroides refractario al yodo radiactivo representa entre 5 y 15% de los casos de cáncer diferenciado de tiroides. En población geriátrica debe balancearse eficacia oncológica con calidad de vida. Presentamos un caso que ilustra los criterios de progresión según RECIST y el momento óptimo para iniciar inhibidores de tirosina quinasa.

 

Métodos

Mujer de 86 años con carcinoma papilar de tiroides T3bN1M1, ATA alto riesgo, diagnosticado en 2012. Recibió tiroidectomía total, dos vaciamientos ganglionares cervicales y cuatro dosis de radioyodo acumulando 467 miliCuries. El rastreo post-terapia sin captación confirmó refractariedad. Desarrolló metástasis pulmonares en 2021 que permanecieron estables. En 2025 la paciente rechaza otros tratamientos oncológicos.

 

Resultados

Presentó progresión bioquímica con tiroglobulina sérica de 48 a 219 nanogramos por mililitro en cinco meses. Tomografía de tórax diciembre 2025 evidenció enfermedad pulmonar estable pero nueva nodularidad pleural izquierda con derrame, confirmándose metástasis por biopsia. Estado funcional ECOG 1, sintomática con tos y disnea. Ante progresión de lesiones y sintomatología, aceptó tratamiento con lenvatinib.

 

Conclusiones

Este caso demuestra la importancia del seguimiento estrecho en carcinoma papilar refractario, ilustrando cómo la progresión extrapulmonar constituye punto de inflexión para iniciar inhibidores de tirosina quinasa. Resalta la relevancia de aplicar criterios RECIST, la toma de decisiones compartida considerando edad y preferencias de los pacientes en el tratamiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *