Antecedentes: La pancreatitis aguda es una de las principales causas de hospitalización, la hipertrigliceridemia es la tercera causa principal siendo más relevante cuando los valores superan los 1000 mg/dL y se asocia de manera independiente con mayor gravedad.
Métodos: Se reporta el caso de una mujer joven con pancreatitis aguda secundaria a hipertrigliceridemia severa.
Resultados: Femenina de 30 años, con antecedente personal de obesidad (IMC: 31 kg/mt2) y familiar de hipertrigliceridemia, presentó dolor epigástrico súbito irradiado en banda y emesis múltiple. Se documentó elevación de amilasa y lipasa (1331 y 1334 U/L, respectivamente), tomografía abdominal: pancreatitis intersticial aguda Balthazar C, sin dilatación de vía biliar o colelitiasis. Se evidenció hipertrigliceridemia (6667 mg/dl) e hipercolesterolemia severas (1094 mg/dl), colesterol HDL 11 mg/dl. Recibió reanimación hídrica, analgesia, ayuno e infusión de insulina cristalina con monitorización en Unidad de Cuidado Intermedio. Se consideró pancreatitis de origen metabólico y dislipidemia mixta, dado a antecedente familiar se sospechó dislipidemia primaria, posible hiperquilomicronemia familiar. En caso de evolución tórpida se consideró plasmaféresis. Este caso ilustra la interacción entre predisposición genética, carga lipídica severa, así como las implicaciones diagnósticas de identificar una dislipidemia primaria en el contexto de pancreatitis.
Conclusión: La pancreatitis por hipertrigliceridemia severa primaria plantea un desafío diagnóstico y terapéutico. En jóvenes con niveles extremos, es imperativo descartar una predisposición genética. En cuanto al manejo, la infusión de insulina es esencial y sigue siendo el estándar de atención para el control metabólico, reservando la plasmaféresis para pacientes críticos.