Introducción: La enfermedad de Cushing (EC) es un estado de hipercortisolismo endógeno, generalmente secundario a tumores hipofisarios.1 Hasta el 20 % de los macroadenomas presentan comportamiento agresivo, con recurrencia posquirúrgica, refractariedad a terapias convencionales y desenlaces clínicos adversos, particularmente musculoesqueléticos.2 Las fracturas patológicas son manifestaciones graves, especialmente en casos refractarios. 

Presentación de caso:  Paciente femenina de 29 años, diagnosticada en 2016 con EC secundaria a macroadenoma hipofisario productor de prolactina, LH y ACTH, con persistencia bioquímica y recurrencia tumoral. Requirió tres resecciones quirúrgicas por lesión residual, con hipercortisolismo persistente pese a ketoconazol y pasireotide, suspendido por hiperglucemias y falta de respuesta. Posteriormente presentó fractura patológica de cabeza femoral izquierda, tratada con reemplazo total de cadera, seguida de fractura contralateral, con recambio protésico y compromiso funcional significativo. Se inició osilodrostat titulado progresivamente, sin evidencia imagenológica de recidiva tumoral, y denosumab por osteoporosis severa (T‑score −3.5).Este abordaje multimodal se logró control bioquímico y mejoría de comorbilidades metabólicas.

Discusión: La osteoporosis en EC refleja alteraciones de densidad mineral ósea y microarquitectura, con alto riesgo de fracturas principalmente a nivel vertebral. La severidad y duración del hipercortisolismo son factores determinantes. En EC refractaria, incluso tras remisión bioquímica, el riesgo óseo persiste, justificando vigilancia estrecha,  manejo multimodal y titulación farmacológica individualizada. Este caso ilustra la importancia del manejo conjunto de las terapias convencionales junto al tamizaje óseo para prevenir fracturas, reducir morbilidad,y mejorar calidad de vida.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *