Antecedentes y objetivos
La acromegalia, secundaria a adenoma somatotropo, produce elevación sostenida de IGF-1 y activación de vías proliferativas asociadas a mayor riesgo neoplásico. Su coexistencia con linfomas es infrecuente y representa un reto diagnóstico cuando la captación hipofisaria en PET/CT durante la estadificación oncológica sugiere infiltración secundaria. El objetivo es describir un caso de acromegalia diagnosticada en el contexto de linfoma no Hodgkin y su impacto clínico-endocrinológico.
Métodos
Reporte descriptivo de caso. Se realizó biopsia con inmunohistoquímica para confirmación de linfoma, PET/CT de estadificación, resonancia magnética cerebral contrastada, punción lumbar y perfil hormonal completo. Evaluación conjunta por hematología y neuroendocrinología.
Resultados
Masculino de 66 años con linfoma difuso de células grandes B de presentación maxilar. Al examen físico destacaban rasgos faciales toscos, aumento acral y macroglosia, sugestivos de acromegalia. El PET/CT mostró lesión hipermetabólica primaria y captación hipofisaria focal, generando sospecha de infiltración al sistema nervioso central. El LCR fue negativo. El perfil hormonal evidenció elevación significativa de IGF-1 con GH inapropiadamente elevada. La resonancia magnética reveló macroadenoma hipofisario con desplazamiento del tallo; la resección transesfenoidal confirmó adenoma somatotropo. Posteriormente recibió quimioterapia esquema R-CHOP con profilaxis intratecal, alcanzando remisión metabólica completa del linfoma y mejoría bioquímica progresiva.
Conclusiones
La identificación de acromegalia en pacientes oncohematológicos evita sobreestadificación y modifica el abordaje terapéutico. La integración clínica, hormonal e imagenológica es esencial ante captaciones hipofisarias incidentales en el contexto oncológico.
Los autores declaran no tener conflicto de interés.