El carcinoma adrenocortical es una neoplasia infrecuente, con una incidencia estimada de 0.7–2 casos por millón de habitantes por año. Entre el 60–70% de los tumores son funcionales y, dentro de estos, la co-secreción de cortisol y andrógenos constituye un patrón particularmente sugestivo de malignidad y se asocia además a peor pronóstico. Aunque clásicamente se describen estigmas clínicos evidentes, la producción hormonal puede ser predominantemente bioquímica y manifestarse mediante hallazgos clínicos sutiles o inespecíficos.
Presentamos el caso de una mujer de 76 años con antecedentes de hipertensión arterial y osteoporosis, sin signos fenotípicos de hipercortisolismo ni manifestaciones de virilización, en quien se documentó incidentalmente una masa suprarrenal derecha. La evaluación endocrina evidenció cortisol sérico nocturno elevado 10.97 µg/dl; (< 5 µg/dl), ausencia de supresión tras prueba con dexametasona 12.06 µg/dl; (< 1,8 µg/dl), ACTH suprimida 1.58 pg/ml; (7.2–63.3) y elevación de DHEA-S 418.7 µg/dl; (12–145). La integración del perfil hormonal, compatible con hipercortisolismo ACTH-independiente asociado a co-secreción androgénica, con los hallazgos imagenológicos de una masa suprarrenal con compromiso hepático secundario, resultó altamente sugestiva de carcinoma adrenocortical funcional, diagnóstico posteriormente confirmado mediante estudio histopatológico
La singularidad del caso radica en que la hipertensión y la osteoporosis constituyeron las únicas manifestaciones clínicas identificables. En el contexto de una masa suprarrenal incidental, estas condiciones deben considerarse posibles marcadores de exceso de glucocorticoides, este reporte destaca la importancia de una evaluación endocrina sistemática ante incidentalomas suprarrenales, aun en ausencia de manifestaciones clínicas clásicas, dada sus implicaciones en el diagnóstico y en el pronóstico del paciente