Antecedentes:
La hiperplasia suprarrenal congénita (HSC) por deficiencia de 21-hidroxilasa es un trastorno endocrino clásico cuyo impacto neuropsiquiátrico en la adultez continúa subestimándose. La combinación de insuficiencia crónica de cortisol, hiperandrogenismo suprarrenal y exposición prolongada a glucocorticoides puede generar una profunda disrupción de los circuitos neuroendocrinos implicados en la regulación del ánimo, favoreciendo cuadros afectivos graves y de difícil manejo.

Objetivo:
Describir un caso clínico ilustrativo de descompensación afectiva severa asociada a HSC y resaltar la relevancia del abordaje interdisciplinario en escenarios neuroendocrinos complejos.

Metodología:
Reporte de caso clínico. Se presenta un hombre transgénero de 33 años (sexo asignado femenino al nacer), con antecedente de ambigüedad genital corregida en el período neonatal y tratamiento crónico con prednisolona, hospitalizado por un episodio maníaco con síntomas psicóticos. Se realizó evaluación psiquiátrica, endocrinológica y metabólica integral durante su estancia hospitalaria.

Resultados:
El paciente debutó con irritabilidad marcada, ánimo expansivo, disminución de la necesidad de sueño, conducta desorganizada, heteroagresividad y delirios de grandiosidad y contenido místico. Los estudios hormonales evidenciaron cortisol matutino bajo, ACTH elevada, hiperandrogenismo suprarrenal e hipotiroidismo severo, compatibles con insuficiencia suprarrenal primaria por HSC. Ante la respuesta limitada al tratamiento farmacológico y restricciones terapéuticas, se instauró terapia electroconvulsiva modificada. Tras 12 sesiones bilaterales, se logró estabilización afectiva sostenida, remisión de la sintomatología psicótica y normalización del ciclo sueño-vigilia, sin complicaciones.

Conclusiones:
Este caso pone de relieve cómo la disfunción endocrina puede actuar como detonante y modulador de episodios afectivos graves. La integración temprana entre psiquiatría y endocrinología, junto con el uso oportuno de terapia electroconvulsiva, resulta clave para optimizar desenlaces clínicos en trastornos neuroendocrinos complejos.

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