Introducción: La acromegalia es una enfermedad endocrina crónica caracterizada por una producción excesiva de hormona de crecimiento (GH), esta hipersecreción estimula la síntesis del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-I) el cual es el principal marcador bioquímico para evaluar la actividad de la acromegalia. Sin embargo, la interpretación de los niveles de IGF-I presenta desafíos, especialmente en relación con factores como el índice de masa corporal (IMC). En pacientes con IMC elevado, los niveles de IGF-I tienden a ser más bajos en comparación con aquellos con un peso normal, lo cual puede enmascarar la actividad de la acromegalia y dificultar su diagnóstico.

Objetivo general: Evaluar la relación entre las diferentes categorías del IMC y el porcentaje de elevación de IGF-1 que supera el límite superior de lo normal en pacientes con acromegalia.

Materiales y métodos: Se realizó un estudio transversal de correlación, con muestreo censal no probabilístico. Se incluyeron pacientes mayores de 18 años con diagnóstico de acromegalia atendidos entre 2000 y 2022 en el Hospital Militar Central y EPS Sanitas, con datos completos de edad, sexo, IMC, clasificación del estado nutricional, niveles séricos de IGF-1 y su porcentaje de elevación ajustado por edad y sexo. Se realizaron análisis descriptivos, pruebas de normalidad, comparaciones no paramétricas (Kruskal-Wallis, Mann-Whitney U), correlaciones de Spearman y regresión lineal múltiple. El nivel de significancia fue p < 0.05.

Resultados: Se incluyeron 58 participantes con datos completos. La edad media fue de 40,98 años (DE: 12,53), con predominio masculino (62,1%). El IMC promedio fue 27,7 (DE: 3,95), predominando el sobrepeso (55,2%). El IGF-1 sérico tuvo una media de 564,12 ng/mL (DE: 344,50), con un porcentaje de elevación promedio del 226,74% (DE: 128,54) respecto al límite superior por edad. Si bien se encontró una tendencia de mayor elevación de de IGF-1 en sobrepeso y menor elevación en obesidad, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el porcentaje de elevación del IGF-1 entre categorías de IMC (p = 0,188), por sexo (p = 0,290) ni por quinquenios de edad (p = 0,820). La correlación entre IMC y porcentaje de elevación del IGF-1 fue muy débil y no significativa (ρ = 0,128; p = 0,340).

Conclusiones: En esta cohorte, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas entre el IMC y la elevación de IGF-1. Estos hallazgos contrastan con estudios previos que sugieren una relación positiva entre IMC e IGF-1 en acromegalia. La variabilidad individual y el reducido tamaño muestral pueden haber influido en los resultados. Se requieren estudios más amplios, con mediciones fisiológicas avanzadas y diseños longitudinales para explorar esta relación de forma más robusta.

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