Resumen del caso:
Se presenta el caso de un paciente masculino de 21 años sin antecedentes relevantes, quien consultó por lumbago irradiado a flanco y región testicular, asociado a poliuria y polidipsia. En otra institución se documentó lesión renal aguda KDIGO1, con adecuada respuesta a líquidos endovenosos, posterior manejo con antiinflamatorios no esteroideos y egreso médico. Sin embargo, ante persistencia de síntomas ingresó a institución de cuarto nivel, donde evidencian elevación de azoados y diuresis cuantificada entre 8-9 litros diarios.
 
La evaluación mostró osmolaridad plasmática, sodio sérico normales, sin episodios de hipernatremia; glucosa en suero normal, descartando diuresis osmótica; uroanálisis con hipostenuria, sin proteinuria ni glucosuria. El perfil fosfocálcico, función tiroidea y cortisol am normales. A nivel imagenológico, cuenta con resonancia magnética de silla turca sin evidencia de alteraciones estructurales.
 
Ante sospecha de diabetes insípida central versus polidipsia primaria, sin disponibilidad de osmolaridad urinaria inmediata, se realizó restricción hídrica controlada con monitorización seriada. Se observó incremento progresivo de la densidad urinaria sin hipernatremia, lo que explicaba preservación del eje hipotálamo–hipófisis y adecuada respuesta a vasopresina endógena. Se estableció diagnóstico de polidipsia primaria, confirmado por valoración psiquiátrica que identificó trastorno de ansiedad, iniciándose tratamiento con inhibidor de la recaptación de serotonina.
 
Discusión:
El síndrome polidipsia-poliuria constituye un reto diagnóstico frecuente para los clínicos, dado que la diferenciación entre diabetes insípida central, nefrogénica y polidipsia primaria requiere integración entre hallazgos clínicos, bioquímicos e imagenológicos. La ausencia de pruebas como la medición de la osmolaridad urinaria puede entorpecer el abordaje diagnóstico.

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